Evidencias de cambio climático y ambiental en registros glaciales

Durante los últimos 400.000 años el clima en la Tierra se ha caracterizado por tener fluctuaciones muy marcadas en ciclos de ~100.000 años. Estos ciclos se manifiestan con la alternancia de etapas más frías que el clima actual (en promedio, 8 °C menos), conocidas como glaciales, y etapas en las que el clima es similar o un poco más cálido (2 ° a 3 °C mayor) que el presente, conocidas como interglaciales. Durante los periodos glaciales, los grandes casquetes de hielo del planeta se expanden hacia posiciones mucho más ecuatoriales que las actuales y, en consecuencia, desciende el nivel del mar.

El llamado Último Máximo Glacial ‘UMG’ (LGM, Last Glacial Maximum) representa el momento más reciente en el que los grandes glaciares alcanzaron sus máximos volúmenes (Mix et al., 2001). Este periodo, fechado entre 26.500 y 20.000–19.000 cal AP (años calendarizados antes del presente), se caracterizó también por un descenso en el nivel del mar de ~130 m en relación al actual (Clark et al., 2009). En glaciares pequeños, como los de montaña, la máxima expansión no fue simultánea a la de los grandes casquetes, ni ocurrió sincrónicamente en todas partes del planeta. Incluso varios glaciares de montaña presentaron un máximo antes que los grandes casquetes (Gillespie y Molnar, 1995). De allí que exista confusión en el uso del término UMG, ya que en ocasiones se refiere al máximo local de estos pequeños glaciares y en otras al máximo de los grandes casquetes, al que se podría referir como el UMG planetario.

Es relevante indagar sobre la naturaleza de los cambios ambientales ocurridos durante el UMG porque representa un estado del clima global dramáticamente diferente al actual, que mantuvo un relativo equilibrio durante varios milenios, y por ello puede servir para evaluar la sensibilidad de la respuesta de los sistemas ambientales a condiciones climáticas extremas y definir los mecanismos responsables del cambio climático (Mix et al., 2001).

Temperatura Promedio en el Holoceno (Hemisferio Norte)

A partir de la reconstrucción de la temperatura superficial del mar durante el UMG, que realizó el proyecto CLIMAP (1981), fueron evidentes muchas inconsistencias con los registros de los trópicos, en particular con las evidencias de glaciación tropical, que indicaban una depresión de la temperatura mucho mayor a la que se reconstruía para el océano (Rind y Peteet, 1985). Aunque estudios posteriores han estimado enfriamientos aún mayores en los trópicos (p. e., Lea et al., 2000), falta aún determinar la magnitud del enfriamiento en los continentes y su impacto ambiental. La compilación de Farrera et al. (1999) muestra que hay diferencias importantes a este respecto entre diversas zonas tropicales del mundo y que los trópicos americanos se encuentran entre las zonas con mayor depresión de la temperatura durante el UMG. La variación de la precipitación es también un aspecto poco conocido durante esta fase.

En general, los registros existentes apuntan hacia una mayor aridez tropical, con niveles lacustres bajos registrados en regiones como el África tropical. Esto ha sido interpretado como indicador de que durante el UMG los elementos de la circulación atmosférica global, como las celdas de alta presión subtropical (CAPS) y la zona intertropical de convergencia (ZITC) estaban desplazados hacia el sur de su posición actual y que los sistemas monzónicos estaban deprimidos, favoreciendo climas tropicales más secos (Kutzbach et al., 1993). Sin embargo, este patrón no es universal y en algunas regiones tropicales parecen haber existido condiciones locales relativamente húmedas.

 

CO2 y relación con la T en los últimos 420.000 años. Fuente: Wikipedia

Al comparar información provista por diferentes registros es posible, por un lado, responder algunas de las cuestiones aún no resueltas y, por otro lado, mostrar las inconsistencias y las zonas y fases donde es necesaria mayor investigación. Cada tipo de registro ofrece información paleoclimática distinta y a menudo complementaria. Los registros paleolimnológicos provienen de sedimentos lacustres y con frecuencia los datos palinológicos provienen de las mismas secuencias. 

FUENTE.

  • Boletín Sociedad Geológica Mexicana. – link

RELACIONADOS.

  • El rompecabezas del paleoclima explicado por la variación estacional. – link.
  • Origen estacional de los máximos térmicos en el Holoceno y el último interglaciar. – link.

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